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El coloso bajo su atenta mirada


Siempre es un placer volver a Olmos de Ojeda y reencontrarse con la familia Díaz de Bustamante. Y especialmente, para mí, es un auténtico honor pasar unos buenos momentos de asueto visitando la iglesia de Santa Eufemia, bajo la atenta mirada de Juan, su custodio. Llevaba algún tiempo esperando este buen día, en lo climatológicamente hablando, claro está, pues me hacía especial ilusión obtener la imagen de la iglesia de Santa Eufemia con el impresionante pico Curavacas sutilmente cubierto de nieve al fondo. 

Una imagen muy parecida a la que encabeza este artículo, un servidor, ya la había obtenido hace un par de años, pero el resultado final de la instantánea no me había dejado del todo satisfecho. En aquella ocasión, no encontré el lugar adecuado ni la distancia propicia para hacer una buena toma. Por eso esperaba con impaciencia un amanecer como el que nos regaló el 21 de febrero de 2016. Una mañana de invierno totalmente despejada en toda la provincia y con las altas cumbres de la Montaña Palentina cargadas de nieve. En definitiva, se daba la simbiosis perfecta para obtener la fotografía que buscada.

A su vez, aprovechando mi viaje a la "Toscana Palentina", como le gusta denominar a este lugar a mi buen amigo Juan. No me resistí a visitar -una vez más- la impresionante iglesia de Santa Eufemia. Nada más llegar me encontré a María, charlamos animadamente durante un buen rato, me contó que tenía en proyecto reconstruir la historia del antiguo monasterio, gracias a una prima historiadora, esperaremos acontecimientos. Nos adentramos en el mágico recinto, que como es sabido hoy es una excelente hospedería rural.  Después de saborear un buen vino, ofrecido por mi amigo Juan, me dispuse a fotografiar la impresionante colección de capiteles que coronan las columnas de la hermosa iglesia. La verdad que les hay para todos los gustos, todos de una labra magistral. El estado de conservación es muy bueno, todo ello gracias a la ingente tarea de custodia de la familia Díaz de Bustamante. Entre ellos, no podía faltar el capitel con la alegoría más socorrida de la escultura románica palentina: la escenificación de Sansón, desquijarando al león, toda una belleza. Pero mejor que detallar... solo por esta nueva ocasión, mejor ver. Y aquí van las muestras. Las conclusiones... tú mismo, querido lector.


















Santa Eufemia de Cozuelos, al fondo el Pico Curavacas. Montaña Palentina
ARTÍCULO ANTERIOR:

Cuando conocí a Juan José Bustamente tuve la grata sensación de que estaba ante un gran hombre. Una de esas buenas personas que han dedicado gran parte de su vida a una digna labor. En este caso al que me refiero, a una tarea que es absolutamente impagable: custodiar el legado románico dejado por nuestros antepasados en Olmos de Ojeda. Juan José y su familia son un referente imprescindible en la conciencia del custodio, actual y pasado, del más prominente estilo arquitectónico de la bella y diversa provincia palentina.

Nuestra historia fue escrita en aquellos tiempos... sobre las piedras que llegaron hasta nuestra generación en el mismo orden en que fueron enumeradas por nuestros antepasados durante su labrado, no sobre las que quedaron en la cantera ni sobre aquellas que volvieron a esta... cautivas de la infamia del ser humano. Por ello, toda mi admiración hacia Juan José y su familia, pues a pesar de las dificultades de estos tiempos tan difíciles de dura y cruda crisisi, han sabido mantener en pie este excepcional conjunto monacal, que es referencia del románico norte rural palentino. En su talante y sonrisa continua, mientras orgulloso explica este legado, se describe y se descubre una enorme pasión por el arte románico difícil de superar. Gracias, amigo, la historia, que es sabia, sabrá recompensarlo.

El día anterior, previo a dirigirme hasta Olmos de Ojeda, había estado ojeando el blog que en Internet mantiene la familia Bustamante, relativo a su actividad empresarial dedicada al turismo rural. Esta empresa familiar, de gran arraigo en la comarca, hoy se encarga de mantener en perfecto estado de conservación este impresionante legado histórico, enmarcado dentro de lo que se denomina: La Finca Santa Eufemia (clic en el enlace). Juan José hizo de excepcional guía durante mi visita al complejo rural y por supuesto también durante el recorrido efectuado en torno a la iglesia de Santa Eufemia y su extraordinario Museo. Tengo que reconocer que mi guía y ahora amigo es una auténtica enciclopedia del arte románico abierta por las páginas centrales, escrita con párrafos magistrales, que los maestros canteros de la época supieron impregnar muy acertadamente en el antiguo Monasterio de Santa Eufemia. No dejó detalle por explicar... ni capitel por detallar, rebordeaba con sus manos y resueltas palabras la historia que estos enmudecidamente cuentan. Se notaba su emoción en cada una de sus frases, perfecta descripción de cada uno de los innumerables ornamentos que esta iglesia aún retiene para el gozo del visitante.

Cabecera y fachada meridional. Sepulcros
Esta iglesia, que formaba parte del "Real Monasterio de Frailas Comendadoras de Santiago", pasó a manos privadas en el siglo XIX, concretamente en el año 1825, pero no por causa de la famosa desamortización de Mendizábal, sino por un canje de tierras entre dichos propietarios de ámbito privado y los Monjas que aquí habitaron hasta los primeros albores del siglo XVI y que, por lo visto, en un momento dado, entendieron que ya no pintaban nada en estos idílicos parajes de la "Toscana Palentina", como así le gusta denominar a estas tierras a nuestro buen amigo Juan José. Pero no solamente de arte está cargado este exclusivo recinto, a su vez, su historia, casi milenaria, es realmente muy intensa y los escritos cincelados sobre sus muros quedaron atrapados en el tiempo para narrarla unos cuantos cientos de años después. 

Uno de los personajes más ilustres relacionados con el templo es  Doña Sancha Alfonso, hija del rey de León Alfonso IX. La infanta fue Abadesa del convento y se perpetuó en la memoria del templo conservándose el sepulcro en el que fue enterrada. Aunque la historia nos cuenta que, años más tarde, su cuerpo incorrupto fue trasladado al Monasterio toledano de Santa Fe el Real.

Sepulcro de la Infanta Sancha
El recinto actual conjuga a la perfección, historia, tradición, patrimonio y modernidad. De hecho, se ha convertido en un excepcional lugar para hospedarse, relajarse, saborear su gastronomía, disfrutar de su entorno y pasar unos días de asueto inolvidables lejos del mundanal ruido. Como gran curiosidad, en una sala aneja a la iglesia, mantiene un museo con interesantes piezas románicas, principalmente provenientes del claustro que otrora lucía el recinto. Asimismo, conserva algunos curiosos vestigios de la iglesia anterior que ya existía en este lugar y sobre la que se construyó el recinto monacal y actual iglesia. Los capiteles que se conservan y que se pueden ver en dicho museo, nos dan una idea del hermoso claustro que tuvo el convento, solo comparable al que hoy podemos admirar en la abadía de San Andrés del Arroyo, a escasos kilómetros de la localidad de Olmos de Ojeda. El museo está mimado y cuidado al máximo detalle, expone una interesante colección de pinturas de diversas iglesias de la provincia, realizadas con la técnica del carboncillo, cedidas por el dibujante Román Lobato, sobre el cual Juan José cuenta una interesantísima historia, no olvides preguntársela.

Capitel del antiguo claustro. La escena de la izquierda representa a las Tres Marías ante el sepulcro vacío de Cristo. A la derecha se representa la muerte de una persona cuya alma es recogida por una Dextera Domini (Mano de Dios). Explicación de Juan Jesús Conejero.
La iglesia está construida en fabrica original con planta de cruz latina, destacando en su cabecera la disposición triabsidal e iniciando el despunte que mira al cielo sobre su crucero principal con un "cimborrio" semi-cuadrado, dotando al conjunto en general de una armoniosa composición muy elegante y visualmente perfecta para el amante del estilo en cuestión. Su imafronte porta lo que hoy es su actual entrada principal, alberga sobre esta una ventana que debe su diseño al más puro y genuino estilo románico. Presenta espadaña, con tres vanos, que mira altiva al visitante que se acerca por el poniente, sabedora de su intratable belleza. Su pared meridional ostenta un pórtico de entrada en el que podemos admirar, entre otros detalles de gran valor patrimonial, un extraordinario capitel que talla dos arpías enfrentadas de una labra verdaderamente magistral. Este pórtico fue en tiempos la entrada natural al claustro del monasterio, hoy es un acceso de entrada al templo, y salida al jardín del recinto, que supongo es solo abierta en espera de mejores ocasiones. 

Pero es en su interior donde se esconde el auténtico espíritu románico de Olmos de Ojeda. La cabecera por la parte interna es majestuosa, su ábside central, en el presbiterio, porta una mesa de altar soportada sobre antiguos capiteles, rescatados de su antiguo claustro, y dos tallas del siglo XIII que consiguen demostrar al visitante la austeridad que imperaba en aquellos tiempos. Los absidiales laterales cumplen su misión  como improvisadas capillas, que enfrentan a la par los sepulcros de la infanta, y tal vez de algún caballero legendario de la comarca que no tuvo la suerte de perpetuar para siempre, sobre este eterno lecho cincelado sobre la piedra. El arco triunfal, como prácticamente toda la nave central, mantiene en un excelente estado de conservación impresionantes capiteles, labrados con motivos muy propios de la imaginería románica rural palentina y entre los que no puede faltar, la viva encarnación en piedra más socorrida de la zona, alegórica a Sansón y su famosa melena.

Capitel del pórtico al antiguo claustro
Casa rural Finca Santa Eufemia. Espadaña de la iglesia
Pero mejor que describir... es ver. Pues no puedo negar que existen infinidad de publicaciones que detallan con todo lujo de detalle tan gran legado histórico, e innumerables expertos en el románico, que sacarían los colores a este humilde narrador de relatos cortos de momento y solo de momento exclusivos para la red de redes. Por ello, que mejor que hacer una visita virtual de su interior y comprobar por uno mismo todos y cada uno de los detalles que esta excepcional iglesia ofrece al amante del arte en general y del románico en particular.

En definitiva, entra en la imagen virtual que inserto a continuación de este párrafo y gira a golpe de ratón sobre las diferentes perspectivas que esta ofrece. Descubrirás interesantes motivos que, a poco que ames este arte, te harán sentir la necesidad de acercarte en vivo y en directo al lugar, para disfrutar y gozar de las maravillas que ofrece este encantador templo. Ven y verás:

VISITA VIRTUAL EL INTERIOR DE LA IGLESIA:



Mesa del Altar
Cabecera, al fondo el Pico Curavacas
Cabecera tri-absidal
Interior del Museo
Fachada sur

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