Con la tecnología de Blogger.
RSS

Y a la Valdavia llegó San Pelayo


Arenillas de San Pelayo es un pueblo de la provincia de Palencia, situado en la comarca de la Valdavia, que es atravesado por el río que presta el nombre a esta bella comarca palentina, lindante con la Montaña Palentina. De hecho, las bellas cumbres del norte provincial se divisan desde el pueblo, dejando sobre él un bello horizonte pleno de vida y naturaleza.

Arenillas tal vez no esté enmarcado en las rutas más conocidas del románico rural palentino, pero esto no le resta ni un ápice de importancia al soberbio templo, que emerge orgulloso al sureste de la localidad palentina. En tiempos del medievo, albergó un importante monasterio bajo el sustento y patrocinio de la poderosa familia de los Muñoz de Saldaña. Desde entonces, múltiples vicisitudes han acaecido sobre esta edificación, siendo además víctima de las tropas francesas y cómo no, también de la famosa desamortización de Mendizabal.


Según te acercas al templo por su flanco norte,el lugar te sorprende con una elegante espadaña, que difiere en su estructura de las habituales que podemos encontrar en las iglesias de concejo del norte provincial. Tal vez su antiguo porte de cenobio... consiguiera tal diferenciación en la construcción de dicho elemento arquitectónico. Bajo esta, aloja un curioso Pantocrátor, con su correspondiente Tetramorfos, que pasa prácticamente desapercibido si no elevas tu mirada y observas su cumbre con buena atención. Y coronando el hastial del norte, luce una imponente portada, que desde sus inicios quiso mirar a las montañas norteñas sin ningún tipo de complejo. 

La portada, que nada tiene que envidiar a las más laureadas de la provincia y aunque algo desgastada por el paso del tiempo, es de una gran belleza y consistencia arquitectónica. Luce una entremezcla de capiteles historiados con los más socorridos de motivos vegetales, que hace sospechar que su cantero trabajó en varios templos más de la provincia. Pero es su arquivolta inicial quien centra el interés del visitante. Talla sobre su noble curvatura una interesante legión de personajes, representando las diferentes labores de la sociedad medieval de los lugareños de aquellos tiempos.


La vista desde la parte oriental es impresionante. La cabecera del templo luce tres ábsides que demuestran la importancia del templo en sus inicios. Resulta curioso el enfoscado general del exterior en sí mismo, de un color crema que resalta sobre el resto de edificaciones del lugar... Seguramente ocultara bajo este el antiguo ladrillo de su herencia mudéjar, pues tiene semejanza a la antigua abadía de la vecina Renedo de la Vega, pero esto no lo puedo asegurar, es más, Mariano, el custodio actual de la iglesia, que me la enseña y explica con todo lujo de detalle y orgulloso de este excepcional legado, me asegura que tras el enfoscado solo encuentras piedra y arena. La simulación de los ventanales cegados del ábside central ofrecen una sensación difícil de expresar... una vez que estás en el interior del templo, pues estos dejaron atrás la luz del naciente que, posiblemente en los albores de su andanza, regaban de brillo la planta románica de esta excepcional iglesia.


Una vez en el interior... la sorpresa es mayúscula. La zona de culto se olvida de su pasado románico y se prodiga en estilos más modernos, entremezclándose sin rubor con los motivos de su ancestro legado. Soberbio es el capitel que muestra toda su fiereza en dos trepidantes bestias, que no pierden detalle de tu deambular por el templo. Otros capiteles siguen la linea marcada en la portada de entrada, heredan un porte andresino muy socorrido en toda la provincia. La planta de la iglesia es absolutamente acogedora y señorial, es como si te sintieras en tu propia casa, algo rezuma que la hace especialmente coqueta. Conserva un sencillo púlpito bien conservado. Conforma planta de tres naves, sustentando una buena amplitud para el culto, contando con los añadidos y reformas posteriores. En el interior de los ábsides aloja el altar mayor, una mesa de piedra rescatada del altar antiguo y una excelsa pila bautismal románica. El ábside central acomoda a su vez dos arcosolios funerarios que tal vez perpetúen la memoria de los patrocinadores de la causa. Digna de admirar es la pila bautismal, románica, algo tardía parece ser, se la observa indicios de un claro goticismo, ostenta dos bandas en toda su extensión, una en la parte superior y otra en la inferior, ambas de bajo relieve, sus motivos dan la sensación de un extraordinario jardín florido.



Pero la joya de Arenillas está según atraviesas la puerta oeste de la iglesia y te adentras en la antigua sala capitular del desaparecido cenobio, impresionante... ¡Ah! Que no os he dicho que esta iglesia formó parte de una edificación mucho más compleja, compuesto por un monasterio, que a buen seguro contaba a su vez con un hermoso claustro, datado todo ello en el año 1132.

En definitiva, un motivo más para acercarte a la provincia de Palencia y añadir en tu agenda la visita a este hermoso pueblo palentino de la comarca de la Valdavia. Ven y verás























VISTA INTERIOR EN 360º

1 comentarios:

araceli dijo...

Eres grande y te felicito de corazón por tu forma de expresar las maravillas de esa provincia, presiento que la amas profundamente

Publicar un comentario en la entrada